- ¡Buenos días señoras y señores! – El payaso bajaba los escalones del andén central con sus enormes zapatos rojos mientras hacía sonar el claxon que llevaba colgado al cuello “Moc, moc, moc”.
- ¡Alegría! ¿Qué son esas caras? ¡Hay que sonreír! ¿Una sonrisita, señora? - dijo a una mujer con la que se cruzaba en las escaleras, totalmente estupefacta.
- Moc, moc, moc – gritaba imitando el sonido de su claxon. – Moc, moc, moc – lo hacía sonar nuevamente. - ¡Alegría!
Las caras de los pasajeros que esperaban el metro eran una mezcla de sorpresa, asombro e ilusión. Los pocos niños que había apretaban las manos de sus padres señalando al payaso con la boca abierta. El payaso vestía de amarillo, con tres enormes botones rojos y una flor gigante en el lado izquierdo. Llevaba una peluca naranja y verde y la cara pintada con una gran sonrisa en torno a la tan característica nariz roja. Se paró en el tercer escalón, utilizándolo a modo de tarima.
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jueves, 15 de abril de 2010
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