jueves, 8 de abril de 2010

Cacheslosmengues: qué bueno es Messi


Lo sé, lo sé, esta semana en todo el mundo se habla de él. Pero no por ello vamos a dejar de hacerlo aquí. Porque se lo merece. Porque nos está proporcionando esa alegría que tanta falta nos hacía. Porque ha conseguido que sentarte a ver un partido del Barça sea equiparable a asistir a un estreno de cine de tu director favorito. O a ver cuatro capítulos de Lost. Ver a Messi jugar es una gozada para los sentidos. Y si además representa tus colores la satisfacción es total.
Tuve la gran fortuna de estar en el Camp Nou el día de su debut. Nunca se me olvidará. Jugaba contra el Albacete, mi querido Alba, que ya estaba más cerca de segunda que de asemejarse a aquel “Queso Mecánico” que estuvo a punto de asomarse a Europa. A lo que vamos. Messi saltó al campo, arropado por Ronaldinho, la estrella de aquél Barça. La primera, remarco, la primera vez que tocó el balón fue para hacerle una vaselina al portero y marcar gol. Por desgracia el gol fue anulado por fuera de juego. En la siguiente que tuvo, volvió a hacerlo. Como si se tratase de una repetición de la jugada anterior. Y ahí, mi rubia me dijo, “este chico será alguien”. Y no pude más que asentir, al tiempo que aplaudía su primer gol en primera división. El día de su debut. Desde entonces han pasado ya unos cuantos años (lo iba a mirar pero me da pereza). Messi se ha hecho un hombre, a pesar de que sus 22 años se empeñan en convencerle de que aún es un chaval. Y está rompiendo todos los récords. Bajo mi punto de vista, lo que mejor resume que se esté hablando del mejor jugador del mundo es que no hay nadie, NADIE que se atreva a dar un paso adelante y diga: “a mí no me gusta”. Por algo será.

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