
La compañía de seguros me comunica que no se hace cargo de la reparación de mi portátil, por no tratarse de una avería eléctrica. Según la muchacha que está detrás del 902 en el informe se detalla que “se observan restos de líquido” (si es que ya sabía yo que jugar al póker on line en la ducha no podía ser bueno…)
Total, que para ejercer mi derecho a la pataleta he llamado a atención al cliente para poner una queja, primero por haber tardado tanto en contestar para acabar diciéndome eso; segundo por haber tenido que ser yo quién les llame en reiteradas ocasiones y tercero por no haberme resuelto el problema ni esta vez ni la anterior cuando se me estropeó la lavadora.
Ya imagino la respuesta, seguro que por carta, en la que bla, bla, bla, no se hace cargo de la cobertura, bla, bla, bla, así se refleja en las condiciones de su póliza, bla, bla, bla, trabajamos para hacerle mejor su día a día, bla, bla, bla, atentamente “el que firma las cartas estándar de los cansinos que malgastan su tiempo en quejarse”.
En resumen, ya sabía yo que no iba a colar que el ordenador me petase a consecuencia de la tormenta, como también sé que no hay nada que rascar poniendo la reclamación, pero por lo menos tendrán que archivar mi queja para el consultor que se las reclame cuando decidan obtener alguna ISO.
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