En mis tiempos de usuario de metro también me daba rabia perder el metro. Cuando estaba pasando la tarjeta y escuchaba el traqueteo de los vagones algo en mi interior hacía un clic que activaba mis piernas. Me ponía a correr, aunque implicase bajar las escaleras saltando. Y eso que por el sonido no podía saber 1) si era mi metro o era el del andén contrario y 2) si estaba llegando o se marchaba.
Pero un día todo cambió. Ocurrió cuando unos amiguetes vinieron de visita a Barcelona. Bajábamos por las escaleras cuando se oyó llegar un metro. Así que alguno de nosotros dijo “corred, corred”, a lo que la respuesta de mis amiguetes fue “¿pero no vienen más?”.
Efectivamente, si el metro se te escapa viene el siguiente (salvo que algún vigilante de seguridad te indique que el servicio está cerrado…).

¿En qué sentido va el autobús?
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